miércoles, 16 de diciembre de 2009

Daño colateral permanente


“La literatura es siempre una expedición a la verdad”.

Kafka.

No me gusta la realidad porque siempre me supera. Escribo mucho –mucho no quiere decir bien y lo hago aunque sólo sea para transgredir los límites, incluso los míos.

La literatura no siempre es beneficiosa para la salud (sobre todo la mental) porque como lo dijo Roland Barthes podemos llegar a hacernos la pregunta del loco “¿Soy?” y no la típica “¿Quién soy?” Nuestra cabeza se llena de datos, nombres, tramas, conflictos, teorías y conceptos tan nuevos y extraños que en determinado momento nos pueden causar un daño irreversible.

Si los profesores de La Escuela de Estudios Literarios son el vehículo para acceder a la literatura, todos – incluyéndome – estaríamos perdidos, o mejor jodidos.

Las categorías establecidas para proyectar o entregar el conocimiento (con respecto a Literatura) son tres a saber.

El primer grupo se encuentra conformado por los seudo intelectuales, autoproclamados y casi siempre estáticos en tanto que utilizan un discurso unívoco, el cual es pronunciado desde una pequeña cúspide del conocimiento. Un segundo grupo que se desliza sobre y desde la palabra en tabla (no de surfing), sino sobre una tabla rasa que es usada como medida (muchas veces amañada) a la hora de dar notas; para la muestra un botón los demás a la camisa; un representante del mencionado grupo dice: “Yo ejerzo el poder con la nota”. No todo es malo en La Escuela, porque en el tercer grupo (aunque reducido) sólo cuenta con dos o tres representantes que están dispuestos a seguir jugándosela toda, a favor de los futuros profesores o escritores, que es el rol específico que debemos asumir los que estudiamos literatura.

Las consecuencias de lo todo lo anterior se verán en la eternidad porque hoy es el presente. Pero queda claro también que los que estudiamos literatura, tenemos mucho por hacer (algunos todo por hacer), mucho por aprender y mucho más por leer.

La diatriba de mi visión personal frente a La Escuela de Estudios Literarios o mejor, de algunos representantes de la misma, es: desde mi perspectiva “objetiva”, aunque es muy superficial (porque hay mucha tela de donde cortar), ante todo de respeto porque tengo claro que los docentes de aquí son lo que las vacas en La India.

1 comentario:

  1. Con esa inteligencia superior y tal prosa al borde de la eclosión, escaparás de la angustia con el padecimiento del cuerpo trasnochado, del cuerpo lacerado, del artista virulento.

    ResponderEliminar